Cuando conocí a Sonia y a Pablo supe inmediatamente que yo sería su fotógrafa, fue una cosa que una como buena brujita gitanilla sabe, un flechazo quizás, no sé, pero que fue bueno fue buenísimo porque realmente una pareja así hay una en un millón, son pura energía y motivación! Yo que estaba trabajando lo pase LA RAJA!

Me reí todo el día, el par más relajado y fiestero de la vida, y sin contar a que tenían un montón de amigos igual de prendidos que ellos, una bomba de carrete, se pasaron.

También son dos personas que trascendieron más allá de un día de boda en mi vida, porque esa buena vibra es contagiosa.

Mucho amorcito para ellos!